martes, 19 de marzo de 2024

El lujo de tener la conciencia tranquila

Tener la conciencia tranquila. Un lujo que no está al alcance de todos. Poder volver a los sitios por donde ya has pasado. Dejar una huella bonita. Ese debe ser el objetivo de la vida. Lo hacemos bien. Podemos mirar atrás y estar en paz porque todo lo hacemos con el corazón, sin dobleces, sin malas intenciones. 

 No avergonzarse de los orígenes. Mi padre pescadero, mi madre cocinera, muchos años entre las paredes de un bar familiar. Muchos hermanos, siempre feliz. Estudiando con mucho esfuerzo, con beca. No ha sido fácil. Y tú, sigues luchando y avanzando. No, nadie te ha regalado nada, pero tampoco te tienen que quitar nada y mucho menos tus ilusiones. Muchas horas de estudio, de preparación en todos los ámbitos. En el laboral, en el deporte. Sin hacer ruido, esa es tu mayor virtud, a pesar de que algunos quieran que se vea como un defecto. 

Siempre orgullosa de ti. No te hacen falta adornos, no necesitas palmeros. No hay mentiras. Todo es verdad. Lo que se ve es lo que hay, no hay sorpresas ni malas jugadas. Tener la conciencia tranquila, poder volver a sitios en los que ya has estado, que te aprecien, ser buena gente en la vida, humilde y de verdad. Orgullosa siempre de ti, que nada ni nadie te quite las ilusiones. 



miércoles, 24 de enero de 2024

Humildad

Me niego a pensar que la vida no está llena de buenas personas. Me niego a pensar que la maldad gana la batalla. A pesar del dolor, de la decepción, a pesar de esas personas que actúan por intereses. Me quedo con lo bueno. Con esas personas que llenan tu vida de cosas bonitas. Me quedo con Lourdes, con Vicente, me quedo con mis amigas de la infancia. Me quedo con Pepe, con Rubén. Me quedo con Maria José, me quedo con esas enfermeras que nos auxiliaron en el accidente. Me quedo con mis hermanos, con esas vecinas de toda la vida y con esos camareros que te atienden con una sonrisa. Me quedo con los ratos con la familia, con el equipo que suma. El resto es circunstancial, está vacío, no tiene energía ni recorrido. Y me quedo contigo. Por tu entereza, buen corazón, por superar tus miedos, por avanzar sin pisar a nadie. Por parar y esperar a que lleguen los que aún iban un poco más atrás. Porque ese es el lado bonito de la vida y ahí hay que estar. El resto es ruido y tú y yo sabemos que el ruido en comunicación no es adecuado y las mentiras no llegan a ningún lado. Sigamos en el lado de la verdad, en la humildad y sigamos pensando que hay personas maravillosas, porque el resto, el resto es circunstancial e interesado.

miércoles, 3 de mayo de 2023

El camino correcto

Siempre debemos permanecer en aquellos lugares en los que nos sentimos en calma. Pero no siempre es posible. Algunos desaparecen. Ha desaparecido ese rincón de calma para mí, mi madre, esa paz a la que siempre volvía. Ella está, pero está ausente, lo que hace aún mayor el dolor. Esa ausencia con presencia que hace que todo sea absurdo y doloroso. A pesar de todo, podemos elegir esos lugares en los que encontramos la tranquilidad que necesitamos.
Hace muchos años que perdí el miedo a cambiar. No me da miedo cambiar de casa, de trabajo, no me da miedo dejar proyectos a medidas. Cuando algo no me suma, o incluso me resta, reorganizo el camino. Hay personas que se aferran a una casa, por miedo a perder la estabilidad de las cosas que en ella habitan. Yo perdí ese miedo a base de mudanzas. Perdí el miedo a la estabilidad en el terreno sentimental, cuando con 23 años tomé un nuevo camino en el amor, que hoy es mi familia. Esa sí que no la cambio por nada. Hay personas que permanecen en un mismo puesto de trabajo, aunque sientan que su etapa está agotada, que tienen poco qué aportar, o nada que recibir. Yo perdí ese miedo cuando, trabajando en La Voz de Cádiz, como autónoma en unas condiciones pésimas, llamé para decir que era la última página que mandaba. Y así fue. Una de las mejores decisiones que tomé. Y así seguimos siempre en la vida, sin amarrarnos a nada. Quizás sea por eso por lo que no me duele cuando algo material se rompe. No sufro cuando pierdo unas gafas o cuando se me rompen mis botas favoritas. No le doy valor a lo material porque, como dice esa canción de Los Delincuentes, 'en invierno llevo chanclas'. Este desapego a lo poco importante me da alas, mucha libertad y mucha fuerza.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Yo te ayudaré a buscar las llaves



No me importa. No me importa que me lo cuentes otra vez. Dímelo. Me cuentas que te peinabas con unas trenzas grandes. Me lo contaste ayer hasta grabarlo en mi memoria. Me lo has contado hoy y ojalá me lo cuentes mañana. No me importa. Yo me sorprendo, me sorprenderé. Abriré los ojos, te escucharé como si no me lo hubieras contado nunca.

No me importa que derrames el café. Me gusta que me digas que te gusta el olor a café. Por eso lo hago, para que sigas sintiendo que la vida tiene cosas bonitas en cada etapa, hasta en la más dura.
Yo te ayudo, te ayudaré a buscar las llaves, aunque ya no abras ni cierres la puerta nunca y seguiremos llamando a la peluquera, para que sigas viéndote guapa. Seguiremos yendo de compras y dejaré que elijas lo que quieras. No me importa que le digas guapa a la dependienta, no me importa, aunque algunas no te devuelvan la sonrisa. Yo estaré ahí para recordarle que ella, si Dios quiere, también llegará a la vejez y esperará una palabra amable.

Es tan fácil hacer feliz con pequeños gestos. Yo estaré para eso. Yo te acompañaré en esta etapa, como tú has guiado siempre mi camino, con esos consejos que me han llevado a ser solidaria.
Nunca te preguntaré si te acuerdas de alguien. No me importa. Eso no me importa. No insistiré para que recuerdes nada. Viviremos este nuevo camino, estos días nuevos, en el que volveremos a conocernos cada mañana. Eso no me importa. El amor, el cariño, la paciencia toman pronto confianza, amistad. Seremos amigas. Cada día seremos amigas.

Te prometo regalarte en cada despertar una sonrisa, una caricia, un gesto de cariño. Lo prometo. No me importa. Te compraré una ventana muy grande, la más grande. Una ventana que se llene de luz hasta en los días más nublados.

Porque en cada etapa de la vida, aunque a veces muy escondida, hay felicidad y yo la buscaré para ti. No me importa, eso no me importa. 



lunes, 21 de agosto de 2017

¿Cómo debemos educar a nuestros hijos?

Niños divirtiéndose. / Foto: Cristina Lojo
Las redes sociales están llenas de educadores, psicólogos, pediatras, enfermeros que nos dan lecciones o consejos sobre cómo debemos educar a nuestros hijos. Hasta aquí todo bien. Siempre han existido manuales que nos han dado ciertas pautas para afrontar nuestro día a día de forma más acertada, algo que ayuda enormemente, sobre todo, cuando se trata de la educación de nuestros hijos.

El problema surge cuando esto, tan sencillo, se convierte en un gran negocio en el que parece que todo vale. Se ponen en marcha todas las estrategias de marketing digital con las que se adueñan de nuestros sentimientos y nos terminan haciendo adictos a estos consejos, a base de hacernos sentir culpables en todo momento.

Siempre trabajan bajo titulares llamativos tipo: “Diez cosas que les dices a tus hijos y que jamás deberías pronunciar”; “Cinco claves para acabar con las rabietas”; “Siete frases que lamentarás haberle dicho a tus hijos”. Este tipo de artículos se repiten continuamente, siguiendo los manuales de marketing digital, y no precisamente con la misión altruista de conseguir que eduques mejor a tus pequeños. El único objetivo es el de conseguir más clics, más seguidores, más compartidos y, en definitiva, más progenitores que se van a la cama pensando “que mal lo he hecho hoy”.

Estudian perfectamente cuándo publicar los artículos. De hecho, hay portales que suben a sus redes sociales publicaciones cada hora, al modo de martillo pilón, recordándote lo mal que estás educando a tus hijos. Además, se cuidan mucho de que todo sea muy real. Por eso, no dudan en contar en primera persona cómo educan ellos brillantemente a sus hijos quienes posan felices en las imágenes en las redes sociales que cuentan con miles de seguidores. Todos sonriendo, felices con unos padres ejemplares.

Unos padres ejemplares que dudo muy mucho que puedan dedicar a sus hijos la mitad del tiempo que tú dedicas a los tuyos. Y así lo creo porque entre gestión de contenido y estrategias con las que comer la cabeza a los seguidores en las redes sociales, ponencia de seminarios sobre alimentación perfecta para los niños, control de rabietas y sesiones de fotos de familias felices, no sé cuándo están con los hijos.

El día a día es otra cosa. En el día a día de una familia normal, con sueldos normales, la vida es más real. No hay tiempo para tantas fotos felices, ni lees todas las etiquetas de lo que comen. A veces gritas, porque pierdes los nervios. Gritas de impotencia porque no solo estás preocupado de la educación de tus hijos. Estás también preocupado porque, a pesar de trabajar, este mes no has cobrado. Te preocupas porque tienes que ocuparte de tus niños y de tu madre que es mayor. También te preocupas porque se te ha estropeado la lavadora y no encuentras una por menos de 200 euros y te preocupas porque tienes que estudiar por las noches y no te quedan energías ni para abrir los ojos. Y así, claro que te enfadas más que los blogueros felices que te dicen y recuerdan cada dos horas, siguiendo los horarios recomendados por Facebook, lo mal que lo estás haciendo.

No es un análisis que hago a la ligera. Es algo que llevo analizando desde hace tiempo. Soy seguidora de varios portales de este tipo y tengo que decir que podrían hacer el mismo trabajo sin hacer sentir a los padres culpables en cada párrafo. Pero claro, no obtendrían tantos likes y no sería rentable. Entonces se pierde el objetivo principal: el económico.

Contamos con decenas de personas a nuestro alrededor que pueden ayudarnos cuando tenemos dudas. Nuestros pediatras, los profesores, nuestros padres y nuestro sentido común. Escúchalo todo y toma tus decisiones y, sobre todo,  sé crítico cuando lees algo, estas líneas también. No seamos borregos de portales sobre educación. Tomemos nuestros decisiones y, sobre todo, no dejes que te hagan sentir culpable. 

miércoles, 8 de febrero de 2017

No somos desagradables por naturaleza

'Gracias'. ¡Suena tan bien esta palabra! Suena a música, a alegría. Es como 'nosotros', 'perdona' y 'no hay de qué'. Son palabras que nos dan buen rollo, que nos gustan. Nos encanta escucharlas. Estamos siempre deseando escuchar esas palmaditas que vienen a decirte qué bien lo has hecho. Es que te sube el ánimo.
Nos encanta que nos digan que trabajamos bien, que somos buenos amigos, parejas y amantes. Y ahí estamos siempre con las orejas abiertas, muy abiertas, esperando que alguien nos premie nuestro día a día.
Pero qué poquito suenan estas palabras. Últimamente me estoy centrando en escuchar los pequeños detalles que me rodean y no suenan a esta música. Nada más lejos de la realidad. He escuchado frases horribles que me hacen sentir vergüenza ajena. Una clienta, sin levantar la cabeza de su plato, dejando claro a la camarera que las patatas estaban frías. Un hombre quejándose en otro establecimiento de que no estaba encendida la estufa de la terraza y tenía mucho frío. Un joven en el supermercado exigiendo que abrieran otra caja porque no iba a estar toda la tarde para pagar sus yogures. Una peluquera, con cara de circunstancia, escuchando una reprimenda por un supuesto mal corte de pelo. En un taller de coches, una conversación entre mecánicos sobre un cliente que acababa de dejar claro que no volvería jamás. La madre de un conocido diciendo que el marido no colabora en casa y el marido de mi vecina quejándose de que la mujer no había bajado al perro. Y así, mis oídos han terminado llenos de mal humor hasta que mi hijo, con una herida en la cabeza, me dice que el médico que le atendió en el hospital era muy simpático. ¡Gracias hijo, por recordarme que no somos desagradables por naturaleza!


martes, 15 de noviembre de 2016

Una planta para La Pepa


Hay veces que sientes que todo es más difícil de lo que jamás hubieras imaginado. Lo ves todo cuesta arriba. Pero de pronto, me entran energías. No sé de dónde me vienen. Es como una adrenalina. Será cosa de la genética. Recuerdo que mi padre era muy así de subir y bajar, bueno más bien de bajar y subir, que no es lo mismo.
Pues ahí estoy yo, que no me permito estar mucho tiempo abajo. A los míos tampoco les dejo. Me lleno como de energía y la reparto. Por eso a veces soy un poco gritona, estusiasta. Es el canal por el que fluye mi mensaje. Siempre comunicando vibraciones.
Por eso me he enamorado de La Pepa. Porque está llenita de buena gente. De gente común, con mucho talento. Por eso pensando, pensando en qué le podía regalar (un regalo de los que a mí me gusta, de los que se hacen sin efemérides de por medio, un regalo de porque sí) he optado por una planta. Qué cosa hay más bonita que una planta. Tan verde, tan fresca, tan bonita. Que da tanto y pide tan poco, solo un poquito de agua. Pues ahí la tienes Pepa, una planta bonita para ti, bonita como tú y como los que la forman. 

sábado, 21 de noviembre de 2015

La vida son caminos

Hoy pienso si tomé la decisión adecuada. No es fácil. Cuando eres joven y piensas que tienes fuerza para todo, que sabes más que nadie. Eres fuerte, te ves segura de ti misma, aunque por dentro estés llena de miedo. Al final, acabada de pasar la adolescencia, eliges un camino. No sabes muy bien los motivos, no te paras mucho a pensar, te dejas llevar. Hoy, unos cuantos años después, y con experiencia, después de haber escrito muchas páginas en mi vida y en periódicos, después de muchas ruedas de prensa, más o menos interesantes, después de ir a trabajar casi sin dormir, y de haber aguantado jornadas laborales para recordar siempre y otras para olvidar, me paro a pensar. ¿Qué hubiera sido de mi vida si el día que cogí el tren y me vine de Sevilla con todo, con la clara intención de dejar la carrera de Periodismo para hacer Turismo en Cádiz, no me hubiera arrepentido? La vida son caminos. Amo mi profesión pero hay días que pienso que no tanto como ella a mí. No sé, quizás yo tampoco la ame tanto, o ya la he dejado de amar. Tal vez sea siempre una relación de amor odio o quizás llegue un día, puede que no muy lejano, en que vuelva a tomar una decisión.

lunes, 26 de octubre de 2015

Ahora que llegan los cinco

Ahora que celebramos los cinco años que llevamos casados, muchas veces me pregunto cómo siendo tan distintos hacemos buen equipo. Hasta yo misma dudé de la fortaleza de nuestra unión cuando me iba dando cuenta de que somos tan diferentes. Nada más lejos de la realidad. Muchas personas me preguntan que cuál es el secreto para mantener una relación con felicidad. Creo, y no me equivoco, que en respetarse. Aceptar las manías de cada uno y no dejar que cambie por ti. Aceptar los fallos, ser flexibles y mirar los fallos de uno mismo antes de criticar los fallos del otro. Y sobre todo, mantener un espacio para ti mismo. Siempre he defendido que unirse en pareja no quiere decir que no tengas derecho a tu espacio, aunque solo sea para no hacer nada. Hay que disfrutar de la soledad. Pues eso, cinco años de casados y no recuerdo los de novio, creo que tres o cuatro, soy muy mala para las fechas. En poco tiempo hemos hecho mucho bueno. A seguir luchando compañero de la vida.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Cierro una puerta, toca mirar al futuro

Hoy he tomado una decisión complicada. Cierro una puerta. Espero que se abran otras. Casi hace seis meses que comencé un proyecto ilusionante, LC Comunicación, que seguirá sus pasos sin mi presencia, aunque sí con mi corazón. Lourdes Rojí lo sabe. Siempre estaré cerca, por si me necesita.
No era mi momento, tendrán que llegar otros momentos.

A veces se toman decisiones complicadas con un sabor agridulce. Atrás dejo días de trabajo preparando web, eligiendo nombre, preparando encuentros con potenciales clientes. Atrás dejo risas y confidencias, algunas no tan laborales, pero todas con el mismo denominador común, la sonrisa. Ése ha sido el mejor ingrediente de este trabajo, sin duda.

¿Y ahora qué? Pues ahora a seguir luchando. En un entorno laboral nada grato para los periodistas hay que seguir peleando. En un ámbito en el que los cambios se suceden con tanta vertiginosidad no hay lugar para las siestas, así que hay que pelear. Y eso pienso hacer. Formación y optimismo.

Mil gracias a todos los que os habéis interesado por este pequeño paseo por el mundo emprendedor y gracias a los técnicos del CADE,, siempre pendientes de cada detalle.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Me parte el alma verte sin verte

Te echo de menos. No hace falta que se cumplan años desde que te fuiste. Te echo de menos todos los días. Te recuerdo. Ayer salieron del armario dos jerséis tuyos. Tan grandes... como tú eras. Grande en todo, sobre todo de corazón. Y te echo de menos. Egoístamente te echo más de menos cuando, por una u otra cosa, estoy triste. Me acuerdo que te charlaba de tantas cosas que al final las liabas todas. Y yo echo tanto de menos que me preguntes quién es la madre de tal amiga, o quién es la que está separada y con quién sale mi otra amiga. Yo echo de menos ver contigo una película a ´trompicones´ por tus continuas preguntas. Te echo de menos. Y hoy más. Hoy porque sí. Porque parece que te veo y me parte el alma no verte.

martes, 16 de abril de 2013

A ti

A ti, que pones todas tus ilusiones, que tienes tantos proyectos, que te esfuerzas, que abres puertas cuando otras se cierran. A ti, que andas casi sin pisar el suelo, que solo hablas cuando tienes algo importante que decir. Que sabes escuchar, mirar, comprender. A ti que, a pesar de los pesares, dedicas sonrisas, miras al futuro con ganas de comértelo y sigues luchando.
A ti, que siempre tienes un consejo sabio que dar cuando te lo piden, que sabes callar cuando es el momento del silencio. Que has aprendido tanto, tanto tú solo. Que has elegido un camino y te mantienes en él. Todo lo haces con profesionalidad, aunque muchos no lo aprecien.
A ti, que sabes coger papel y boli y poner el mundo del revés, que te revelas ante las injusticias sin miedos. Que te acercas e interesas por el que nadie ve y escuchas al que nadie oye. Que ves más allá de los estereotipos. Un luchador al que le llegarán buenas oportunidades porque te las mereces.
Alguien que no cesa en su empeño, que sigue formándose a pesar del panorama, que compagina su vida personal, profesional, familiar y sus estudios. Tú, tienes que tener tu recompensa porque te lo mereces.
Por eso no puedes desistir en tu empeño. Tienes que seguir luchado aunque las fuerzas flaqueen. Tienes que seguir perseverante, positivo. Mirando a los ojos a aquellos que no quieren verte, a los que, consciente o inconscientemente, te han hecho la vida más complicada. Vales mucho, lo sabes. ¿Por qué no decirlo? Es la verdad. Vales mucho más que algunos que, escogidos a dedo, no te llegan a la suela del zapato.
Tengo plena confianza en ti y sé que pronto cambiará la suerte. Son muchos los que, como tú, como yo, seguimos luchando. Buscando puertas que se abran, cuando otras nos las cierran en las narices. Hoy estamos aquí, mañana estaremos en el otro lado. Sigue así, fuerte, positivo, perseverante. Con trabajo, esfuerzo y humildad, esa que muchos olvidan, recorreremos nuestro camino.

lunes, 18 de marzo de 2013

Trece años sin ti

Recuerdo que me preparaba para ir al instituto por la tarde, en Safa teníamos que ir algunos días por la tarde. Tú, te levantabas de la siesta, charlabas con mamá mientras me pedías que te rascara la espalda. “Me voy en taxi, ¿te dejo en el colegio?” - “No da igual, yo me voy andando”. Cuánto te quería y te quiero. Recuerdo, vagamente, que te hice algún cariño. Los que me conocen, saben que soy muy pegajosa, antes más que ahora.
Esa fue la última vez que hablé contigo, que te vi vital. Esa fue la última vez que me miraste con esos ojos que hablaban, esos ojos, un poco triste por los palos que te había dado la vida y la gente. Gente en la que confiaste, ayudaste y que te dieron, nos dieron la espalda.
Esa fue la última vez, y aún tengo ganas de gritarle al destino, a Dios o a quien decidiera que tus días ya se habían acabado. Contigo se fue parte de la familia, parte de nosotros. Tú nos hacías diferentes, especiales con tus cosas, tus ocurrencias.
Eras único, y los que te conocieron saben que esa afirmación no es una frase hecha sin más. Quién si no tú se iba a disfrazar de Guardia Civil el día de los inocentes para gastar bromas. Sin duda, eras único.
Contigo se marcharon risas, confidencias, charlas, esos secretos que te contaba dejándote claro que no se lo dijeras a mamá. Tu retoño, como me llamabas, tuvo que madurar antes de tiempo, por culpa del destino, de Dios, de quien decidiera que tus días ya estaban cumplidos entre nosotros. Y sigo enfadándome porque no me viste aprobar Selectividad, ni el carné del coche, ni me viste el día que me gradué de Periodismo. No me viste casarme y no has conocido a tus nietos. Te echo de menos, como el primer día que te fuiste. Te echo de menos. Eugenio Lojo Robles, El Gordo, buena gente. Allá donde estés, seguro que haces más feliz a los que están a tu lado, quizás por eso Dios decidió llevarte con él, para que animaras un poco el cielo.
Eras especial y especiales somos nosotros, gracias a ti, que nos enseñaste a ser buenas personas.

lunes, 11 de marzo de 2013

A los profesionales de la Sanidad

De nuevo tengo que dar las gracias. Son tantas las veces que tenemos que dar las gracias a pesar de que, en muchas ocasiones, no nos demos cuenta. En este caso, le doy las gracias al personal de urgencias pediátrica del Hospital Puerta del Mar de Cádiz. Asustada, llegué con mi pequeño, con mucha fiebre. Llegas desorientada con muchas preguntas y deseando que alguien cure a tu hijo. Y allí están ellos. “No te preocupes mami”. Para ellos, todas somos “mami”, con ese cariño y cercanía se dirigen a todas las madres. Tan solo, gracias a Dios, tuvimos que pasar una noche en observación. El causante de la fiebre, un virus, que ya ha desaparecido.
Durante las horas que pasé en urgencias pediátrica me sentí arropada, cuidada y comprobé que mi niño estaba en buenas manos. Una enfermera se pasó toda la noche mirando a cada pequeño, preocupándose de las madres, de nuestra comodidad. Incluso, nos ayudó, una a una, a colocar bien el sillón para descansar mejor. Sí, es su trabajo, pueden pensar muchos. Pero hay tantas formas de realizar el trabajo. Ven semanalmente a cientos de madres y niños y para todos tienen sonrisas guardadas. “Mami, ¿necesitas algo más?”. Esta pregunta la realizaban a cada momento.
Pues por eso quiero darles las gracias, porque, a pesar del miedo que tenía, consiguieron tranquilizarme. No recuerdan mi nombre ni el de mi niño, para ellos soy “mami” pero no una mami más, para ellos, cada niño que ingresa es lo más importante, cada madre y padre asustado, es motivo de charlar con ellos, de dirigirles unas palabras para tranquilizarlos. Por eso os doy las gracias, por vuestra entrega, profesionalidad, por vuestra vocación.
Gracias por haber escogido esa profesión tan difícil en la que la entrega es total, tanto mentalmente como físicamente. Gracias por vuestra amabilidad, por vuestras miradas de complicidad y por atenderme cada vez que hice sonar el timbre y más. Muchas gracias.

lunes, 25 de febrero de 2013

Mujer sin más

No, no me siento identificada con el Día de la mujer trabajadora. No creo que sea un día que tengamos que celebrar. Así lo siento yo. Creo que todas, nuestras madres, nuestras abuelas, todas han sido mujeres trabajadoras. Ya sea dentro de casa o fuera de ella. Trabajadoras como trabajadores han sido ellos, nuestros padres, nuestros abuelos. Ya sea dentro o fuera de casa, todos han trabajado para sacar a la familia adelante.
Tampoco me gusta nada esa manía que hay ahora de escribir terminando todas las palabras en femenino y masculino. Por lo menos, tan solo es una moda que se ha instaurado al escribir. Mucho peor sería que además se hablase también realizando las dos terminaciones. Me parece horrible.
Creo que tampoco hay que complicar tanto el asunto. Únicamente debemos conocer la historia. Entender que a lo largo de los siglos han existido tanto hombres como mujeres que han sido relevantes.
Cuanto más nos empeñemos en querer borrar diferencias, más grandes las haremos porque estaremos afirmando que existe una diferencia. Simplemente somos personas y todas, independientemente de nuestro sexo, religión, raza, creencias, nos merecemos todo el respeto.
Ahí comienza la base de la convivencia social. Hay que saber respetar, admitir al resto de personas, ser cívicos y saber ponerse en el lugar del otro. La buena educación es la base de todo. Con ella, sobra lo demás.
A lo largo de la historia han existido injusticias en todos los sentidos. Lo sabemos, lo conocemos. No se pueden repetir los mismos errores.
Yo no quiero ser igual que un hombre, porque no soy un hombre, no puedo sentir como él. No por eso soy mejor ni peor. Simplemente soy una mujer. No me siento más mujer por leer un documento lleno de guiones para que aparezcan obligatoriamente los dos géneros. No me siento más mujer porque me manden flores el 8 de marzo y no me siento más mujer porque la sociedad aplauda que tenga un contrato de trabajo. Mi abuela también fue una mujer trabajadora, seguro que mucho más que yo, aunque no tuvo ningún contrato.

lunes, 18 de febrero de 2013

Hay que luchar

Estamos cansados. Cansados de que nos engañen. El pueblo tiene hambre, hambre de verdad. No sabemos qué es lo que está pasando. Continuamente salen a la palestra noticias de corrupción. Y me da pena. Me da mucha pena que haya personas que, pudiendo hacer el bien para su pueblo, aprovechen los cargos públicos para enriquecerse. Qué más se le puede pedir a la vida. Personas que tienen buenos sueldos, buenos trabajos, que lo tienen todo. Y quieren más, quieren lo que no les pertenece, lo que es del pueblo.
Y el pueblo lo está pasando mal. Tiene hambre de verdad, de soluciones. No tiene fuerzas para seguir tirando del carro cuando hay políticos que siguen culpándose unos a otros mientras su país se hunde. Sí señores, se hunde porque no hay quien lleve el timón.
Los españoles siempre hemos sido luchadores, pero ahora entramos en la apatía. Quizás por miedo, por sueño, por comodidad. No lo sé. Pero esto tiene que cambiar. Noticias sobre desahucios, sobre corrupción, sobre blanqueo, sobre personas que se tiran por la ventana por miedo a ver a sus hijos durmiendo debajo de puente.
Qué hay más duro para unos padres que no tener cómo sacar a sus hijos adelantes, qué hay más duro que querer trabajar y no tener un puesto de trabajo, querer ofrecerle a tu familia una vivienda y ver cómo te la arrebatan. Hay muchas injusticias, tantas que me duele mirarlas, que me duele ver la desolación y las lágrimas de los que sufren. Pero hay que luchar y dejar atrás los miedos. Hay que coger impulso y pelear.
Porque no se puede caer en esto. El pueblo tiene que luchar, exigir a sus dirigentes que luchen, que hagan su trabajo. Y el que sirva y demuestre que sirve para su puesto que trabaje, y lo haga duro. Y el pueblo que siga luchando, trabajando para levantar este país. Un país lleno de vitalidad, luchador, lleno de positivismo. Un país que sabe ganarse el pan. No podemos caer en la miseria porque algunos dirigentes no hayan hecho bien su trabajo. De esta crisis tenemos que salir y saldremos. Trabajar duro y buscar soluciones. Esto es lo que nos toca ahora. 

domingo, 3 de febrero de 2013

Gracias a 'Las Chaconas'

Gracias

Es de bien nacido ser agradecido. Son tantas las personas a las que tenemos que darles las gracias todos los días que no acabaríamos nunca. Una sonrisa responde con otra sonrisa, eso lo he aprendido a lo largo de la vida. Por eso me gusta tanto reírme, a veces incluso de mí misma.
Hoy le doy las gracias a 'Las Chaconas'. Pues quizás se sorprendan, pero se las tengo que dar. Son como una segunda familia. Unas mujeres sencillas, llenas de vitalidad, que allá por donde pasan dejan un ambiente de positivismo y de risas. Qué alegría da cuando te las encuentras por la calle una, dos y tres veces y te saludan todas las veces que te ven.
Pero las gracias van más allá. Y es que mi niño tiene tres abuelas. Sí si, tiene tres abuelas y una de ella lleva el apellido Chacón. Tengo que darle las gracias porque sé que quiere y mima a mi hijo como si fuera su propio nieto.
Siempre están dispuestas a ayudar al prójimo. Y es que son personas llanas, sencillas de las que quedan pocas.
Estamos acostumbrados a vivir en un mundo de apariencias, de envidias, del qué dirán. Pero ellas están alejadas de todo eso. Son mujeres humildes, sencillas y muy trabajadoras. Es lo que les ha tocado vivir. Quizás por eso son así, tan como ellas son.
A una de ellas, de las Chaconas, tengo que darle las gracias en espacial. Ella sabe por qué, o quizás no, porque hacen el bien casi sin darse cuenta. Pues le doy las gracias, porque ha conseguido, a pesar de los pesares, hacer mi vida mucho más sencilla, porque me ha abierto las puertas de su casa, nunca mejor dicho, y porque se adapta a mis circunstancias sin hacer preguntas. Por eso le doy las gracias y espero algún día poder compensarla por todo, porque sé que ella también ha luchado mucho en la vida, como lo hago yo ahora.
Pues eso, que si os encontráis a las Chaconas por la calle, sabed que son ‘pata negra’.
Y a ti, Noelia, que te voy a decir que no sepas, que tengo dos hermanas, una de sangre y otra de vida. Que gracias por ser como eres y por prestarme a tu familia y escucharme tantas tantas veces.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Mi hermana Luisa

Siempre ha estado ahí. Me ha escuchado siempre, y con los años, se ha hecho imprescindible en mi vida. Hemos pasado momentos difíciles, muy difíciles y nos hemos reído de todo y de todos, hasta de nosotras mismas. Es mi hermana Luisa, una mujer llena de vida, de ganas, una luchadora que mira el futuro con ganas de seguir avanzando en lo personal, familiar y profesional. Siempre está a mí lado, sabe lo que me pasa antes de decírselo. A pesar de la lejanía, siempre está cerca. Nunca me siento sola porque ella mira por mí. Sé que nunca estaré sola porque ella siempre estará ahí, a mi lado. Te quiero mucho Luisa. Ojalá pronto podamos cumplir esos sueños de los que hablamos medio en broma medio en serio. No sé si algún día lo materializaremos pero, si lo hacemos, seguro que se llamará EL GORDO.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Pasan los siglos y todo sigue igual

No hay diferencia. A pesar de haber pasado siglos, la situación es la misma. Hace muchos años algunos privilegiados tenían la oportunidad de vivir ostentosamente. Era la aristocracia y la nobleza española. Comían, en todos los sentidos, hasta no poder más. En el lado contrario estaba el pueblo, hambriento, en único sentido, el que acaba con tu vida, con tu existencia. Hoy, ocurre lo mismo. Los políticos son la clase alta, la clase adinerada que no se choca con la realidad, la ve desde lejos y juega a solucionar los problemas, en la mayoría de los casos, con un maletín lleno de mentiras. En el lado contrario está la clase obrera, el trabajador que lucha día a día por salir adelante. Éste no cuenta con privilegios. Se choca con la aplastante realidad todos los días. No vengas a decirme cómo vas a solucionar mis problemas si ni tan siquiera te has parado a pensar cómo me afectan, si los ves en la lejanía y te asusta rozarte con la realidad que ahoga mi vida.                   

viernes, 16 de noviembre de 2012

Por fin

Te lo mereces Noelia. Han sido años de esfuerzo, yo lo he visto. Te he visto caer y levantarte, pero ahora, por fin, ya lo has conseguido. Yo sabía que lo harías, porque vales mucho. Tienes fuerza y entereza para eso y mucho más. Lo has conseguido, por fin has alcanzado tu sueño y el de las personas que te quieren. Pero antes de conseguir este sueño ya habías conseguido que muchas otras personas fueran felices gracias a tu bondad. Eres la persona más buena que conozco y me enorgullece ser tu amiga, más que una amiga, una hermana. Vivo este logro como algo mío, porque tu felicidad es la mía. Me gusta verte feliz, se te llena la mirada de alegría, una alegría que ilumina al resto de personas. Sigue siempre así, tan llena de felicidad como hoy. Te quiero mucho.